Trump apuesta por estrechar lazos con Bolivia. Las autoridades en Washigntin dicen que los esfuerzos contra el narcotráfico han mejorado bajo la presidenta Jeanine Áñez. Pero los hechos no respaldan el reclamo.

Trump Bolivia

A principios de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió enviar al gobierno interino de Bolivia, dirigido por Jeanine Áñez, 750 mil dólares para equipos de prueba y 250 ventiladores.

A medida que América Latina se convierte en el último epicentro de la pandemia de coronavirus, Trump dijo que la entrega se realizará “lo antes posible” para fortalecer la respuesta del país.

Un presidente de los Estados Unidos que se acercó para ayudar al gobierno boliviano habría sido impensable hace solo unos meses. Es que parece estar rescatando su pasado con Bolivia, especialmente en relación con los esfuerzos antidrogas.

El gobierno de Trump apoyó el derrocamiento de Morales después de las controvertidas elecciones presidenciales, calificándolo de “un momento significativo para la democracia en el hemisferio occidental”.

Sin embargo, mientras Estados Unidos está trabajando para mejorar las relaciones con Bolivia, ha caracterizado mal los esfuerzos antidrogas de la administración de Áñez y ha guardado silencio sobre una creciente lista de asuntos relacionados con el gobierno interino.

El Departamento de Estado de EE. UU. ha calificado la relación bilateral entre los dos países como “tensa” en los últimos años. Eso es un eufemismo; en 2013, el ex presidente Morales expulsó a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) por supuestamente intentar socavar a su gobierno.

Antes de eso, en 2008, Morales echó a la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA) y al embajador de los Estados Unidos en Bolivia por supuestamente promover “la división de Bolivia” y conspirar “contra la democracia”, entre otras cosas, según un cable de Wikileaks publicado en 2011.

Morales combatió el narcotráfico sin el respaldo de los Estados Unidos utilizando su propia estrategia de reconocer los usos tradicionales de la coca, el ingrediente base de la cocaína, y trabajar con los cocaleros.

Los supuestos vínculos con la actividad criminal han perseguido a Morales y su partido Movimiento al Socialismo (MAS). En 2011, la DEA acusó a varios miembros de alto nivel de su administración en relación con una supuesta red de tráfico de cocaína.

Uno de los arrestados por encabezar la red, René Sanabria Oropeza, quien fue jefe antidrogas de Bolivia de 2007 a 2008, luego se declaró culpable de cargos de narcotráfico y fue sentenciado a 14 años de prisión.

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