Tráfico de drogas en los ríos de Bolivia

Tráfico de drogas en los ríos de Bolivia. Las rutas del narcotráfico ahora parecen favorecer a los ríos de Bolivia principalmente para el contrabando de drogas como la cocaína.

Bolivia tráfico drogas

Los traficantes utilizan no solo los ríos bolivianos sino todo el sistema fluvial y los canales de América Latina. Esto corre el riesgo de complicar dramáticamente los esfuerzos de la policía para detener el flujo de cocaína.

La alerta fue lanzada por un informe de las Naciones Unidas que decía que los traficantes habían cambiado su método; ahora utilizan las aguas de la cuenca Paraguay-Paraná, en la frontera oriental del país. Este sistema fluvial conecta toda la región y facilita el acceso a los mercados europeos y africanos.

Fronteras de Bolivia

Según Thierry Rostan, representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, los “narcotraficantes se han adaptado. Organizaron áreas de recolección de cocaína y viajaron a otros países de la región”.

La frontera oriental de Bolivia tiene varios canales conectados con el río Paraguay en Brasil. Es uno de los ríos más largos de América del Sur. Se extiende hacia el sur en Paraguay, antes de unirse al río Paraná en Argentina, para desembocar en el Atlántico.

Las autoridades bolivianas informan que la mayoría de los laboratorios de cocaína destruidos este año se encuentran en la zona cocalera de Cochabamba, en el centro del país.

Desde allí es fácil llegar a la red fluvial fronteriza desde Puerto Busch o Puerto Quijarro. El país sin litoral ha buscado durante mucho tiempo expandir su transporte marítimo.

El aprovechamiento de la cuenca Paraguay-Paraná se vio favorecido tras no poder acceder al mar en 2018 por la devolución de un terreno perdido a Chile en 1884. Desde entonces, un millón de toneladas de productos han pasado por Paraguay-Paraná. El 50% de las exportaciones del país pasan ahora por el este.

Monitoreo de ríos bolivianos

Por tanto, es lógico que con el aumento del tráfico en los ríos boliviano y americano los traficantes se estén apoderando de la ganancia inesperada. Esto, por tanto, cambiará la dinámica actual del tráfico de drogas. No debemos olvidar que Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína. Además, el país actúa como un punto de tránsito para muchas mercancías ilegales del Perú; el segundo mayor productor de cocaína del mundo. Si este tráfico continúa utilizando esta ruta, podríamos ver una reorientación más general de las carreteras por la red fluvial.

El país sin salida al mar ha alentado históricamente a los contrabandistas a utilizar rutas aéreas o terrestres para llegar a Paraguay o Brasil. Luego, las drogas se dirigieron a puertos internacionales como Río de Janeiro.

Los aviones más bien pasaron por zonas escasamente pobladas como el departamento de Beni o el Chaco en Paraguay. Este cambio obligará a Bolivia a transformar sus métodos de lucha. Tendremos que empezar a utilizar los métodos de vigilancia de contenedores que se utilizan en los principales puertos marítimos.

La ONU también ha animado al país a sumarse a varios programas de formación, seguimiento y cooperación que ya están en marcha. No obstante, parece poco probable que tenga un éxito total donde ningún país lo ha hecho.

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