Trabajo infantil en Bolivia, dura realidad social

Trabajo infantil en Bolivia, dura realidad social. Más de 150 millones de niños en todo el mundo tienen que trabajar para sobrevivir y Bolivia es un activo animador del trabajo infantil.

Bolivia trabajo infantil

Recogen basura, limpian zapatos, venden frutas o transportan rocas en minas oscuras. Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 150 millones de niños en todo el mundo tienen que trabajar para sobrevivir.

Cómo este número puede reducirse a cero para 2025 es el tema central de la conferencia de lanzamiento digital del «Año de las Naciones Unidas para la Erradicación del Trabajo Infantil», que tendrá lugar en Ginebra, el jueves.

«Miles de niños de las familias más pobres se ven obligados a trabajar porque los ingresos de sus padres se han derrumbado», dice Jürgen Schübelin, experto en América Latina de Kindernothilfe en Duisburg.

Incluso los niños que trabajaban antes de la pandemia están expuestos a jornadas laborales más largas y peores condiciones debido a la situación actual.

Para combatir el trabajo de los menores, también se debe fortalecer el sistema de educación pública, dice el empleado de la organización de ayuda de Duisburg. Pero la lucha contra el trabajo infantil, a la que se han comprometido las Naciones Unidas y la OIT desde hace mucho tiempo, encuentra resistencia en los países más afectados.

Situación en Bolivia

“En Bolivia, el trabajo infantil es una realidad social que no se puede discutir”, admite también Schübelin, porque más de 700.000 niños en el país andino tienen que contribuir a la supervivencia de sus familias.

Para protegerlos, el gobierno de Evo Morales aprobó una ley en 2014 que despenalizó la práctica común y permitió que los niños mayores de diez años trabajaran bajo ciertas condiciones. Porque Morales, quien él mismo quemaba ladrillos cuando era niño, cuidaba llamas y ayudaba en una panadería para mantener a su familia, también ve el trabajo de los niños como parte de la cultura indígena de Bolivia.

«La ley fue un intento de reconocer la realidad y darle un marco legal», dice Schübelin. Prometió a los niños y niñas una mejor protección y les garantizó sus derechos.

A nivel internacional, sin embargo, hubo un gran horror por la legalización del trabajo infantil y la presión fue alta desde el principio, por lo que desde entonces el gobierno boliviano ha retirado pasajes esenciales. Sin embargo, el conflicto persiste, al igual que los problemas de pobreza estructural.

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