Residentes en zona sur de La Paz se organizan ante ataques. Es aquí donde fue incendiada la casa de Waldo Albarracín, rector de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, como la de la periodista Casimira Lema.

Zona Sur La Paz

Desde entonces, los residentes se han organizado en pequeños grupos de defensa que patrullan la noche. Algunos han bloqueado sus negocios. Este es el barrio «blanco» que El Alto quiere castigar.

La capital de Bolivia se ha vito afectada debido a que El Alto bloquea el acceso a La Paz.

«Han pasado dos semanas desde que no hay pollo y si lo hay, es muy caro, hasta 100 bolivianos en lugar de 35. Con la carne sucede lo mismo, los huevos también vienen aumentado. Antes era la caja, ahora son 60. A veces la venden aquí, pero ayer al mediodía ya no estaba.

Melvis San Jines tiene poco para hacer: no hay clase en la universidad, porque no hay gasolina y nadie puede ir. «Obviamente, no nos habíamos preparado para esta crisis», suspira.

La Paz espera que algunos bloqueos importantes ya hayan sido eliminados, pues la gente está cansada del conflicto y quieren volver a la vida y al trabajo normal.

Sin embargo, algunos continúan bloqueando carreteras y exigen la renuncia de la presidenta interina Jeanine Añez, así como la de Soledad Chapeton.

También exigen la liberación de quienes fueron arrestados en enfrentamientos alrededor de la refinería de Senkata, que nuevamente fue bloqueada. El tráfico también se dificulta por las montañas de basura que no se han recolectado durante semanas.

El equivalente al 70% de la economía del país está estancado. Las fábricas y los comerciantes temen el período navideño. Todas las compañías deben pagar un decimotercer mes a sus empleados, bajo pena de una multa.

En estas condiciones se esperan olas de despidos masivos. Ya hay tratativas con el Sindicato Central de Trabajadores de Bolivia para buscar una solución.

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