Pandemia en Bolivia, por Oscar Vega Camacho. El profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Católica Boliviana, Oscar Vega Camacho, ha escrito un ensayo sobre vivir la pandemia en Bolivia. Extracto del trabajo.

Bolivia Pandemia

Por Oscar Vega Camacho

Me invitaron a escribir sobre la situación boliviana durante la epidemia y, con muchas dudas, acepté, inicialmente pensando que, dentro de los plazos de entrega, saldríamos de la sala de emergencias para poder tener una visión de lo que ocurrió.

Pero, en estos tiempos inciertos, estamos en lo que parece ser el comienzo del período de contagio, que puede durar varias semanas más, con todas los consecuencias desastrosas en términos de mortalidad y abandono de los más pobres y vulnerables.

En otras palabras, estoy escribiendo sobre el avance de innumerables efectos tumultuosos de la epidemia. Porque ya teníamos tres meses de estricta cuarentena y cinco meses de información sobre la epidemia en otros continentes, pero seguimos con todas las incertidumbres e inseguridades sobre el virus, la epidemia y sus consecuencias en la vida social e institucional en la que operamos.

Entonces, ¿qué se puede escribir ahora que la ola, o la elevación de la curva, como es habitual decir, ¿está en pleno apogeo en Bolivia y en toda Sudamérica?

Estoy preguntándome qué se puede decir de esta experiencia en medio de su pasaje, en medio de su tráfico, cuando probablemente estemos presenciando su mayor consecuencia en términos de número de vidas y asistencia sanitaria afectadas. Esto es de hecho, una dimensión de la epidemia, la más visible por sus números y tablas estadísticas, principalmente por la experiencia de las deficiencias y debilidades del sistema médico y de salud en esos países.

Salud y medicina

Si miramos solo la capacidad de salas y equipos de cuidados intensivos, varía mucho entre nuestros países y, sin embargo, son insuficientes para atender a sus respectivas poblaciones, sin mencionar la disponibilidad de kits de prueba o el número de personal asignado a los centros de formación asistencia médica. Cuando miramos la salud y la medicina, los vemos completamente sobrecargado. Y estamos entrando, quizás, en la fase más crítica de la epidemia.

Esta es una de las facetas de la experiencia epidémica, otras son los requisitos y condiciones mínimas de vida para superar esta ardua y rígida determinación de distancia social y protección del hogar.

También la parálisis, en primer lugar, de transporte, trabajo, educación y recreación, aunque, más tarde, los recursos paulatinamente se ha puesto a disposición para su implementación con todos los protocolos de en algunos sectores de trabajo y servicios, pero en otros se encuentran en una necesidad imperiosa de reemplazar con plataformas digitales con todas las limitaciones y dificultades tecnológicas y, sobre todo, con las enormes brechas de desigualdad al acceso.

(…) En conjunto, se puede decir que solo anticiparon su interés inmediato, lo que obligó a dar posibilidades solo para sus propios fines. La tacañería y ceguera de los gobiernos en todos los países de la región son y serán causa de convulsiones profundas. Pero todavía estamos en este largo pasaje …

Intentemos de nuevo para poder comenzar con esas situaciones antes de las medidas de la epidemia. Este es un vistazo de lo que estaba sucediendo en la región: en Chile, luego de varios meses de continuas y masivas movilizaciones en torno a una nueva constitución, finalmente el gobierno y los partidos se abrieron a la discutirlo y establecer un mecanismo de consulta para su instalación, aún estaba en disputa cómo y con quién se debe implementar la asamblea.

Mirada regional

En Colombia, con un nuevo gobierno electo sin apoyo mayoritario y con el inicio de importantes movilizaciones en torno al proceso de paz, proliferación de plataformas y actos de protesta social se estaban generando después de mucho tiempo, lo que preveía nuevos
escenarios políticos. En Ecuador, estuvieron en el ataque del gobierno contra el “correísmo”, que sirvió de antecedente para aplicar las medidas de ajuste presupuestario y financiero, mientras que las organizaciones sociales e indígenas se reconfiguraron contra proyectos extractivos e invasiones territoriales.

En Perú, con una gobierno debilitado y midiendo la fuerza con el cuerpo legislativo para establecer un llamada transición política, en medio de la pérdida de legitimidad institucional y las movilizaciones cada vez más fuertes y generalizadas en el sector minero en el sur del país.

Brasil es un caso muy específico, con la elección del cuestionado Jair Bolsonaro y el colapso de alianzas en torno al PT, existe un profundo malestar social con fuertes desafíos para las
clases políticas y líderes del país, con un resurgimiento reforzado de las fuerzas policiales
y militares en ciudades y otras áreas estratégicas. Las consecuencias son extremadamente peligrosas debido al papel de liderazgo de las fuerzas armadas en el orden fáctico y constitucional vigente.

Argentina, con un gobierno recién electo, parecía iniciar su proceso de transición con algunas medidas, a diferencia del anterior gobierno de Macri, para reorientar la espiral inflacionaria y sus profundas consecuencias sociales; pero esto tuvo que establecerse en un nueva temporalidad y emergencia.

Bolivia

En el caso de Bolivia, fue inmediatamente después de las elecciones generales que fueron canceladas debido a la caída de Evo Morales y su gobierno. Todavía hay un largo debate y posicionamiento si fue o no un golpe de Estado, como si eso pudiera dar alguna indicación de la extrañeza y rapidez con la que un gobierno, un partido y una dirección entraron en contacto con el colapso.

Este es el rompecabezas boliviano que merece ser entendido como un proceso que tuvo diferentes fases, momentos y correlaciones de fuerza, por lo que también tuvo desplazamientos y diferentes posiciones en relación con las políticas oficiales. A pesar, o tal vez precisamente por su reciente y poderoso nuevo orden constitucional, sigue siendo una de las principales áreas de disputa política. Pero aun así, el actual gobierno es transitorio y las opciones del nuevo escenario electoral son muy forzadas y de poca incidencia o apoyo social, ya sea por oportunismo o chantaje partidista.

De hecho, lo que se vive es una enorme brecha entre la clase política y la dinámica social existente. Aquí también la situación boliviana no es diferente a la de otros países vecinos, donde se creía o quería ser percibido en otra situación por las características de su proceso constituyente y el supuesto nuevo liderazgo que representó Evo Morales.

Estas declaraciones, que pueden ser controvertidas para una determinada “izquierda”, son necesarias e importantes porque pueden poner en el escenario político la disputa contra los poderes de autoridad, territorialidad y dignidad con los que los movimientos de Chiapas a Buenos Aires, de la Amazonia boliviana a los mapuches chilenos, desde brasileños sin tierra hasta colombianos sin hogar y argentinos “ni una menos”, son una amplia gama de luchas y plataformas de intervención que se han ido ganando.

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