Marsia Taha, la mujer que reinventó la gastronomía de Bolivia

Marsia Taha, la mujer que reinventó la gastronomía de Bolivia. De madre boliviana y padre palestino, Marsia Taha llegó a Bolivia a los cinco años para deslumbrar en gastronomía, desde Bulgaria, cuando ese país estaba en transición del comunismo.

Marsia Taha gastronomía Bolivia

“Mi abuela decía: ‘Si no le das carne, la vas a matar’. La primera vez que comí carne fue en Bolivia”, afirma Marsia Taha.

Pasó de los ingredientes árabes a lo tradicional y popular de Bolivia, un cambio “medio radical, pero lindo”, admite.

23 años después, esos antecedentes de fusión gastronómica, de expandir su paladar y esa cualidad innata de “buen comer”, la colocaron a cargo de los fogones de Gustu, uno de los mejores restaurantes fine dining del país, trabajo por el cual fue ganadora del premio a la Chef Femenina Revelación de América Latina.

Su primer acercamiento con la comida boliviana fue en los mercados, llevada por su abuela, una mujer “bien gustosa”, que conocía a las mejores cocineras de la calle. Allí comían vísceras, tripitas o anticuchos, o un plato de los agachaditos, una especie de fast food típico que se sirve en las calles de una olla mientras los comensales comen sentados en taburetes.

“Ir al mercado de Villa del Carmen, a mis ocho años, y comer una sopa de pollo con una pata de gallina saliendo del plato era lo más normal”, cuenta.

Gustu

Gustu es un proyecto que nace en 2012, de la cabeza del empresario gastronómico Claus Meyer, fundador de Noma en Copenhague, elegido como mejor restaurante del mundo durante cuatro años consecutivos de 2010 a 2014.

La filosofía de la nueva cocina nórdica y la regla del kilómetro 0 llegaron a Bolivia para generar un cambio en los fogones locales, enfatizando en la educación, investigación, valor al producto local y rescate de productos endémicos.

Taha, que estudió gastronomía en Bolivia a nivel técnico y que después se especializó en el Centro de Estudios Hoteleros de Canarias, en España, era jefa de cocina en un restaurante de La Paz, hasta que fue reclutada por Kamilla Seidler y Michelangelo Cestari, los primeros chefs del restaurante de fine dining.

La invitaron a conocer el proyecto, ver la cocina y la filosofía que había por detrás, una que también abrazó. Fue amor a primera vista. Pidió dos meses, capacitó a otro cocinero, dejó andando el restaurante donde trabajaba y se fue con ellos.

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