¿Está preparada LATAM para frenar al coronavirus?

11 de Marzo 2020/ SANTIAGO
Llegada de pasajeros en la salida de vuelos internacionales con mascarilla, en el Aertopuerto Arturo Merino Benitez, se tomaron las respectivas medidas sanitarias debido al problema originado el Coronavirus (Covid-19) a nivel global, Santiago.
FOTO: AILEN DÍAZ/AGENCIAUNO

La pandemia y la región

El coronavirus no tiene límites. Como no lo tendría una gripe. Y como no tiene límites ya se ha expandido hasta prácticamente todos los rincones del planeta, incluidas las antípodas de la Zona Cero: América Latina. Porque si las antípodas de China se encuentran en Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Bolivia, las de Wuhan se encuentran en Castro Barros, el norte de Argentina.

En la actualidad, hay más de 106 enfermos por COVID-19 en trece países de América Latina –Panamá, Brasil, México, Ecuador, República Dominicana, Argentina, Chile, Colombia, Perú, Costa Rica y Paraguay–. Y habrá más: 625 millones de latinoamericanos esperan. Sin embargo, en esta ocasión, la privilegiada posición geográfica antes comentada –antípodas– ha permitido junto a otros muchos factores que el total de enfermos por este nuevo virus en Latinoamérica solo represente un 0,1 % de los 113.672 casos y casi no se cuenten fallecidos entre los 4.012 registrados a fecha 10 de marzo.

Brasil con 30 casos encabeza el desagradable listado, seguido por Argentina con 17, Ecuador con 15, Chile con 13, Costa Rica y Perú con nueve, México con siete, República Dominicana con seis y el resto con menos de cinco. Pero las cifras son lo de menos, aumentarán y cambiarán en horas de forma radical.

El primer destello conocido del virus en la región se produjo el pasado 26 de febrero, en Brasil, sin embargo, su propagación, aunque importante, se encuentra muy por detrás del patrón producido en otros países y muestra unas claras diferencias. De hecho, el primer contagio oficial (entre personas locales) en España se produjo también el 26 de febrero y, desde entonces, hay más de 1.650 afectados, de los que 35 han fallecido, 101 se encuentran ingresados en cuidados intensivos y 135 se han recuperado. Es decir, en la actualidad, la letalidad en España del Covid-19 es del 2,12 %, los casos graves suponen el 6,12 % y el 8,18 % ya se han recuperado.

Sin embargo, existen muchas posibilidades de que las cifras, al menos en estos momentos, escondan una realidad muy diferente, tanto en España como en América Latina y el resto del planeta. Existen dos factores que inciden de forma muy seria en las cifras oficiales:

Muchos pacientes no acuden al médico dado que los síntomas que padecen son leves –se estima que en más del 80 % de los casos–, lo que provocaría que muchos casos no estuvieran contabilizados. Ello, además, afectaría a la tasa de letalidad y a la gravedad del virus, disminuyéndolas de forma considerable.
El virus tarda entre cinco y once días en mostrar síntomas tras la infección, en ocasiones más, lo que puede provocar una brusca y repentina subida de casos. Algo que sucedió tanto en Italia como en España, cuando los primeros días el número de casos era menor.
Factores principales para el desarrollo del virus en América Latina
1- Posición geográfica y conexiones aéreas

El primer factor que ha beneficiado a Latinoamérica ha sido la suerte. Por un lado, su posición en las antípodas de China claramente le ha beneficiado al situarla lo más lejos posible del foco de infección. En segundo lugar, y no menos importante a día de hoy, las conexiones aéreas con china no son ni mucho menos tan importantes como sí lo son en el caso de Europa o América del Norte, país en el que oficialmente hay más de 700 contagios, cifra que septuplica los datos de América Latina. De hecho, la cifra todavía podría haber sido menor, pues los primeros contagios se produjeron fuera de la región: Asia, Italia, España y Estados Unidos. Seguramente, muchos podrían haber sido evitados con una cuarentena a todos los viajeros, aunque bien es cierto que la expansión era y es inevitable.

2- Clima

El segundo factor fundamental lo encontraríamos en el clima, el cual a día de hoy no se sabe cuál podría ser su efecto en el SARS-CoV-2. Ni tan siquiera se sabe con seguridad cuáles son los motivos por los que el virus de la gripe muestra una clara estacionalidad, cuanto más el nuevo SARS-CoV-2, pero sí es cierto que podría ser que las altas temperaturas dificultaran su expansión, lo que ha llevado a especular con que las condiciones actuales de América Sur no fueran las mejores en la actualidad para la propagación del virus, algo que podría cambiar en unos pocos meses.

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