¿Está Bolivia preparada para volver al socialismo? Es la pregunta que formula el diario inglés The Guardian, acerca del proceso electoral en Bolivia y las chances que Evo Morales resulte triunfador en los comicios.

Bolivia socialismo

Por Tom Phillips y Cindy Jiménez Bercerra

Ticona Mamani sintió desesperación cuando Evo Morales fue expulsado de su tierra natal en noviembre pasado en medio de disturbios civiles, colapso electoral y lo que los partidarios del primer presidente indígena de Bolivia llamaron un golpe racista de derecha.

“Lloré”, recuerda el abogado de 56 años, ferviente partidario de Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS).

“Evo representa el renacimiento de los pueblos indígenas de Bolivia. Nos devolvió la autoestima, el orgullo de ser indígenas, de tener apellidos indígenas, de nuestra comida… Evo Morales fue el mejor presidente de Bolivia”.

Con Morales condenado al exilio – primero en México, ahora en Argentina – creyentes como Mamani quedaron políticamente huérfanos y el MAS en desorden.

Jeanine Áñez, una senadora de derecha que alguna vez calificó a los pueblos indígenas de Bolivia de “satánicos” , asumió el poder como presidenta interina, poniendo fin repentino e impactante a casi 14 años de gobierno de izquierda durante los cuales los originarios excluidos durante mucho tiempo del país finalmente ocuparon el centro del escenario.

Desde entonces, los activistas han acusado al gobierno de Áñez de utilizar el sistema de justicia para librar una caza de brujas por motivos políticos contra Morales y sus aliados.

La votación es una repetición de las condenadas elecciones de octubre de 2019 que fueron anuladas después que las denuncias incendiarias de fraude electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) alimentaron protestas y vieron a Morales renunciar bajo la presión de las fuerzas de seguridad.

Las encuestas sugieren que el candidato de Mas, el exministro de Finanzas educado en el Reino Unido de Morales Luis Arce, tiene la ventaja sobre su principal rival, un periodista centrista y ex presidente llamado Carlos Mesa.

“Ellos [MAS] están en el asiento del conductor y si pueden movilizar a los votantes este fin de semana, y son el único partido con la capacidad para hacerlo, podrían hacerlo muy bien”, dijo Eduardo Gamarra, experto en Bolivia de la Universidad Internacional de Florida.

Segunda ronda

Gamarra pensó que una segunda ronda, que probablemente ganaría Mesa, de 67 años, seguía siendo la perspectiva más probable. Si ningún candidato obtiene una mayoría absoluta, o el 40% de los votos con un 10% de respiro, se celebrará una segunda vuelta el 29 de noviembre.

El tercer gran candidato es Luis Fernando Camacho de la nueva alianza derechista Creemos (“Creemos”). Áñez retiró su candidatura el mes pasado diciendo que no quería dividir el voto conservador.

Pero debido a que los rivales de Morales habían “atomizado” el voto anti-Mas, no era descabellado imaginar que Arce, un funcionario de carrera de voz suave que cuenta con una maestría de la Universidad de Warwick, pueda triunfar en el primer turno electoral.

“Es muy posible que exista un escenario en el que el MAS esencialmente retome donde lo dejó, solo que con Luis Arce como presidente”, dijo Gamarra.

Arce habló sobre esa posibilidad el miércoles en su último mitin de campaña, una celebración a gran altura en El Alto, un bastión del apoyo de Morales en la capital, La Paz.

Unidos en Acción

Libertad Gabriela Vaca Poehlmann, presidenta de un grupo de oposición llamado Unidos en Acción (Unidos en Acción), recordó su alegría cuando el ex presidente huyó a la Ciudad de México el 10 de noviembre del año pasado.

“Sentí alivio. Sentí esperanza. Sentí la libertad”, dijo Poehlmann, de 45 años, una de los miles de ciudadanas que salieron a las calles de Bolivia el año pasado para presionar a Morales.

Doce meses después, le preocupaba que su movimiento pudiera montar lo que alguna vez pareció un regreso improbable e instó a los votantes a respaldar al candidato que sintieran que estaba en mejor posición para evitar eso.

“Si Mas regresara… sería terrible para el país. Como dice el refrán: ‘La gente obtiene los gobernadores que se merecen’”, dijo Poehlmann.

Los diplomáticos extranjeros y los votantes de ambos lados expresan su temor de que otro resultado controvertido pueda llevar a una repetición de la violencia del año pasado cuando al menos 36 personas, la mayoría de ellos simpatizantes de MAS, perdieron la vida.

Y las tensiones se han ido acumulando en el período previo a la votación con informes de grupos paramilitares que atacan a los activistas de Mas y algunos ciudadanos presuntamente en pánico acumulando alimentos en previsión de una posible agitación.

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