Empresa alemana produce placas de matrícula para vehículos en Bolivia

Empresa alemana produce placas de matrícula para vehículos en Bolivia. Ya en 2007 TÖNNJES fundó una empresa conjunta local para producir placas de matrículas de vehículos en Bolivia, aportando know how.

Bolivia placas vehículos

Casi a 4.000 metros sobre el nivel del mar, en medio de los Andes, se encuentra La Paz. Esta ciudad de 757.000 habitantes es la sede del gobierno y capital de Bolivia. Aquí, en una fábrica local, se producen todas las placas de matrícula de este país con el apoyo de Alemania.

La compañía ahora se ha adjudicado un contrato adicional: a pesar de la pandemia de coronavirus, la sucursal paceña producirá y personalizará todas las placas de matrícula de vehículos para el país, hasta mayo de 2022.

En lugar de exportar las placas de matrícula terminadas a Sudamérica, TÖNNJES cuenta con una subsidiaria en La Paz. El líder del mercado ya ha adoptado este enfoque muchas veces. La compañía forma parte de empresas conjuntas locales en alrededor de 50 ubicaciones en todo el mundo. Una situación en la que todos ganan, que se ha vuelto particularmente evidente en la era del coronavirus.

“Aunque tenemos que luchar con varios bloqueos, las instalaciones de producción individuales pueden trabajar en gran medida de forma independiente. Tenemos empleados y socios bien capacitados en el lugar que asumen la responsabilidad”, explica Olaf Renz, director general de TÖNNJES.

La empresa también intenta mantener las distancias de transporte lo más cortas posible. «Los espacios en blanco que procesamos en placas de matrícula en La Paz, por ejemplo, provienen de nuestra planta en Panamá».

Diez personas están empleadas en la producción, haciendo placas de matrícula para todo el país. Para este proceso se utilizan marcas de agua y una película reflectante. Hoy en día, las placas de matrícula en La Paz están coloreadas mediante estampado en caliente.

“No siempre ha sido así”, dice Renz, recordando cómo empezó todo en Bolivia. “Cuando comenzamos aquí en 2007, tuvimos que luchar por un permiso especial para usar el disolvente de pintura, porque en América del Sur se usa a menudo para producir cocaína y, por lo tanto, su uso está estrictamente controlado”.

Hoy en día, el proceso es mucho menos complicado y más respetuoso con el medio ambiente.

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