América Latina, la ira se adueña después de meses de COVID-19

América Latina, la ira se adueña después de meses de COVID-19. Con casos de COVID-19 cuatro veces más altos que en otros mercados emergentes, América Latina enfrenta un desastre humanitario en desarrollo, dice Kenneth Rogoff.

América Latina meses COVID-19

La desconexión actual entre la calma del mercado y las tensiones sociales subyacentes es quizás en ningún lugar más aguda que en América Latina. La pregunta es cuánto tiempo más puede continuar esta flagrante disonancia.

Por ahora, los datos económicos de la región siguen mejorando y los mercados de deuda permanecen inquietantemente imperturbables. Pero una furia hirviente se está derramando en las calles, particularmente (pero no solo) en Colombia.

Y con la tasa de nuevos casos diarios de COVID-19 en América Latina ya cuatro veces más alta que la mediana de los mercados emergentes, incluso cuando se inicia una tercera ola de la pandemia, los 650 millones de personas de la región enfrentan un desastre humanitario en desarrollo.

A medida que aumenta la incertidumbre política, la inversión de capital se ha estancado en una región ya acosada por un bajo crecimiento de la productividad.

Peor aún, una generación de niños de América Latina ha perdido casi un año y medio de escolaridad, lo que socava aún más las esperanzas de alcanzar el nivel educativo de Asia, y mucho menos de Estados Unidos.

Para Cuba, Rusia y China, que ya tienen una cabeza de puente en Venezuela, la pandemia presenta una oportunidad para avanzar más.

Los mercados parecen aliviados de que el aparente ganador de las elecciones presidenciales de Perú, Pedro Castillo, un marxista, parezca tener al menos un par de asesores económicos de la corriente principal, pero queda por ver qué influencia real tendrán.

Largo camino hacia la recuperación

Además, los datos económicos de América Latina en lo que va de año son buenos solo en el sentido de que no son tan horribles como en 2020, cuando la producción cayó un 7 por ciento.

En abril, el Fondo Monetario Internacional pronosticó que el PIB de la región crecería un 4,6 por ciento en 2021; las estimaciones más recientes se acercan al 6 por ciento.

Pero en términos per cápita, ahora entendido como una mejor manera de medir la recuperación de crisis económicas profundas, la mayoría de las economías latinoamericanas no volverán a los niveles prepandémicos hasta bien entrado el 2022 o más allá.

Es preocupante que gran parte del crecimiento real de la región este año se deba al aumento de los precios de las materias primas impulsado por la recuperación en otros lugares, no a mejoras genuinas de la productividad que sostendrán los ingresos a lo largo del ciclo de las materias primas.

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