Noemí Inoue, historia de la boliviana que es concejal en Tokio

Noemí Inoue, historia de la boliviana que es concejal en Tokio. Queriendo marcar la diferencia, Noemí Inoue, nacida en Bolivia, se volvió japonesa. Y entró en la política. Su campaña mereció atención de los medios.

Noemí Inoue

Renunciar a la nacionalidad no es algo que deba tomarse a la ligera, especialmente en una sociedad como Japón, donde gran parte de la identidad de uno está ligada a la ciudadanía. Para Noemí Inoue, de origen boliviano, fue un paso necesario para sentirse totalmente integrada la sociedad japonesa. Así se convirtió en la primera no japonesa en servir como concejal en el barrio Sumida de Tokio.

En el proceso ella ha aprendido el funcionamiento interno del sistema administrativo de la ciudad y la mentalidad de quienes trabajan para lograr el cambio. Al encontrar su propia voz en Japón como residente extranjera de Tokio, Inoue ahora está en posición de dar voz a los demás.

Nacida en La Paz, Inoue disfrutó de una carrera de alto vuelo en desarrollo social antes que el matrimonio la llevara a Japón. Después de comenzar en el Banco Central recién salida de la universidad, Inoue comenzó a trabajar como analista y especialista financiero para el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas en La Paz.

Luego se mudó a la oficina de la organización en Nueva York, donde su rol se expandió para incluir proyectos de desarrollo regional en toda Sudamérica. El PNUD trabaja en todo el mundo para eliminar la pobreza y promover el desarrollo sostenible.

Durante su tiempo en Nueva York conoció y se casó con su esposo japonés. Estaba trabajando para UNICEF. Y fue invitada a postularse para un escaño en el parlamento del ex Partido Democrático de Japón, por lo que Inoue renunció a su trabajo y la pareja se mudó a Tokio en 1995.

Inoue utilizó el paréntesis forzado para formar una familia y la pareja dio la bienvenida a una hija, pero se sintió frustrada por la escasez de opciones de cuidado infantil y las actitudes sociales hacia las mujeres trabajadoras.

“Estaba frustrado por la falta de oportunidades que enfrentaba, a pesar de mis años de experiencia en el extranjero. Incluso Bolivia está por delante en términos de oportunidades para las mujeres y la igualdad salarial. Esta desigualdad de género fue lo más impactante de la vida en Japón para mí”, recuerda. “Existe la mentalidad  que un hombre en cierta posición no necesita que su esposa trabaje, por lo que recurrí al trabajo voluntario”.

Bolivia y América en Japón

Basándose en su experiencia profesional, Inoue donó su tiempo y talento como consultora voluntaria en diversos proyectos con temas internacionales. En esa época descubrió que sus pensamientos giraban naturalmente hacia cómo podía ayudar a otros en Japón.

“Me hizo reflexionar sobre cómo los no japoneses siguen siendo expulsados ​​de la sociedad aquí. Quiero decir, criamos niños, pagamos impuestos, contribuimos a la sociedad, pero aún así obtenemos la pregunta: ¿de dónde eres?”, afirma.

En 2009, Inoue comenzó con la Asociación de Amistad Japón-América Latina, para promover el intercambio cultural y comercial. Para llevar las cosas al siguiente nivel y trabajar por el cambio en la sociedad, su esposo le sugirió que tomara la nacionalidad japonesa.

Al principio, la idea era incomprensible para Inoue. “Mi reacción inicial fue de shock. Respeto mi nacionalidad japonesa, pero eso no significa que deba cortar mis vínculos con la comunidad boliviana. No ha cambiado mi rostro o lo que soy. Sin embargo, ahora puedo integrarme completamente en esta sociedad. Creo que fue una extensión natural de mi cambio de actitud. Ahora estoy totalmente dedicado a explorar mis opciones en Japón”, dice.

Inoue se comprometió a trabajar como una voz para la comunidad y decidió postularse para el concejo municipal en Sumida, su barrio en Tokio. Inoue lanzó su primera oferta para el concejo en 2011 como una de las 50 personas que intentaban obtener uno de los 32 puestos disponibles.

“¡Allí estaba yo, haciendo campaña y la gente me miraba boquiabierta!”, comenta. “Pero fueron amables y amistosos y me sorprendió la cálida acogida. Para abreviar, entré”. Su segunda campaña en 2015 se presentó en la estación de televisión NHK World y también fue exitosa.

Noemí Inoue concejal

Una de las principales plataformas de Inoue ha sido desarrollar el potencial de Sumida como destino atractivo para los visitantes internacionales. “Por ejemplo, hay un alto nivel de interés por parte de los turistas que visitan el área de Ryogoku para ver el sumo. Hemos mejorado cosas como los letreros y la cantidad de información disponible en diferentes idiomas”, explica.

“También estamos trabajando en recorridos temáticos de la zona y mapas con diferentes idiomas, y presentamos autobuses comunitarios”. Busca dar voz a los residentes extranjeros en su barrio para que se escuchen sus necesidades y puntos de vista. “Ya sabemos que Japón necesitará depender de personas extranjeras para complementar la población debido a la baja tasa de natalidad”, dice Inoue.

“Propuse un comité especial para invitar a residentes no japoneses a discutir problemas y soluciones”, concluye,

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