Marie Colvin, libro y película sobre periodista de guerra casada con boliviano

Marie Colvin, libro y película sobre periodista de guerra casada con boliviano. Es una heroína del periodismo verdad. Esposa del también fallecido periodista boliviano Juan Carlos Gumucio. Su retrato.

Marie Colvin

La periodista nacida en Estados Unidos murió en acción en Siria en 2012. Después de cubrir tantas guerras y enfrentamiento bélicos fue víctima. Su vida será retratada en la película biográfica A Private War.

Y mientras sucede el estreno aparece un libro que también la retrata con mayor profundidad. Se trata de In Extremis, la nueva biografía de Lindsey Hilsum, amiga y también corresponsal extranjera. Marie Colvin surge allí como una periodista valiente y enormemente influyente, mientras que permite que la verdadera mujer, con toda su fuerza, inteligencia y fragilidad humana, brille.

Hilsun tuvo acceso a los diarios personales que Colvin tenía desde la infancia y su relato comienza con los primeros años en Long Island. En la Universidad de Yale tomó una clase de Periodismo y Política, dirigida por el ganador del Premio Pulitzer, John Hersey. Oyó que la forma más poderosa de informar sobre un evento mundial complicado era a través del testimonio de personas que lo habían vivido. Colvin jamás lo olvidó.

Después de unirse a la oficina extranjera del Sunday Times en 1986 a la edad de 30 años, Colvin decidió acercarse lo más posible a los combatientes y a los civiles afectados para que los lectores pudieran darse cuenta de lo que se siente estar “in extremis”. O “empujado a lo insoportable”. Quería hacer que la gente se preocupara. Y se esforzó extraordinariamente en la búsqueda de ese objetivo.

Informó desde el Líbano, Cisjordania, Timor Oriental, Sri Lanka, Kosovo, Irak, durmiendo en refugios bombardeados, esquivando minas terrestres y archivando su historia mientras las balas silbaban cerca de sus oídos. En el frío invierno de 1999, cuando la fuerza aérea rusa bombardeó incansablemente las aldeas chechenas, otros equipos de noticias se conformaron con entrevistar a los refugiados que habían huido a través de las fronteras.

Sin embargo, Colvin logró meterse de contrabando en Grozny. Al compartir un alojamiento más que inadecuado con combatientes y refugiados, obtuvo relatos asombrosos de primera mano de la vida en las aldeas bombardeadas.

Pero sus primicias, incluidas las entrevistas con Yasser Arafat y Muammar Gadaffi, fueron sensacionales y Colvin se enorgullecía de ser “la más audaz de las audaces” y de administrar, a pesar de asumir enormes riesgos en la búsqueda de una historia, eso de estar “un paso por delante de mis pesadillas”.

Luego, en 2001, mientras informaba sobre los Tamiles en Sri Lanka, recibió un disparo. Ella pensó que iba a morir, pero en lugar de eso soportó un largo y peligroso viaje que derramó sangre de heridas de metralla antes de finalmente recibir la cirugía que salvaría su ojo izquierdo, aunque no su vista.

Llevando un parche para proteger su ojo ciego de la infección, siguió trabajando. En 2003, cerca de Faluya, Irak, contrató a una excavadora para descubrir una fosa común que contenía 600 prisioneros de guerra kuwaitíes que Saddam Hussein había negado masacrar. Colvin no era sobrehumana. Finalmente buscó ayuda psiquiátrica y se le diagnosticó un trastorno de estrés postraumático.

Colvin con su pareja boliviana, el también periodista Juan Carlos Gumucio. No todas fueros mieles.

El tratamiento en el hospital y el tiempo con amigos, familiares y su amado bote de vela le permitieron continuar hasta que, sorprendentemente, fue asesinada por un artefacto explosivo improvisado junto con el fotógrafo Remi Ochlik, durante el sitio de Homs en Siria. Tenía 56 años.

Se casó dos veces. C el historiador militar Patrick Bishop y el fallecido periodista boliviano Juan Carlos Gumucio. Basándose en las cartas y cuadernos de Colvin, así como en el testimonio de amigos y familiares, In Extremis describe muchas de esas relaciones con bastante profundidad, tal vez incómoda para algunos de los involucrados.

In Extremis es un libro apasionante y muy conmovedor que plantea importantes cuestiones sobre la forma en que la sociedad valora a los corresponsales extranjeros, en un momento en que esta profesión nunca ha parecido más peligrosa.

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