Iglesia Evangélica Luterana Boliviana, Guido Castro Endara en Suiza

Iglesia Evangélica Luterana Boliviana, Guido Castro Endara en Suiza. Castro Endara es un abogado que representa a los pueblos indígenas de las tierras altas. Pertenece a la Iglesia Evangélica Luterana. Estuvo junto con la guatemalteca María Corina Ramírez Hernández en Ginebra, para presentarse ante comisión de Naciones Unidas sobre derechos indígenas.

Iglesia Evangélica Luterana Boliviana

“Si no hay agua, no hay montaña y si no hay montaña, no hay vida”. Es en las montañas donde muchas comunidades mayas cultivan la tierra para sobrevivir. La región es la principal fuente de agua, alimentos y medios de vida para unas 300 mil personas.

Hernández es miembro de la Iglesia Luterana de Guatemala. Y estuvo en Ginebra para presentar en la reunión anual sobre Derecho de los Pueblos Indígenas. Con ella estaba Guido Castro Endara, un abogado que representa a los pueblos indígenas de las tierras altas de Bolivia.

En toda Guatemala, los mayas indígenas se enfrentan a agresiones de empresas que realizan actividades de deforestación, de la industria minera, de empresas constructoras que construyen centrales hidroeléctricas y de agricultores que roban tierras para el pastoreo.

“Los agricultores tienen más derechos porque lamentablemente los indígenas siempre son discriminados”, dijo. “Otros sienten que los agricultores están mejor clasificados. Intentan no permitir que los pueblos indígenas tengan los mismos derechos y luchan contra los grupos indígenas”.

Su trabajo es peligroso. Ella a menudo está sujeta a amenazas y llamadas telefónicas anónimas. Durante un período particularmente aterrador hace seis años, la policía le había prometido protección perimetral alrededor de su casa pero nunca lo consiguió.

La guatemalteca también representa “muchas mujeres de diferentes idiomas y orígenes”. Las mujeres indígenas simplemente no tienen derecho a poseer tierras. “Son discriminadas por indígenas y por mujeres”, explica. El gobierno no lo permitiría.

“Las mujeres son parte de la tierra. Es importante que sean respetadas y tengan los mismos derechos a la tierra”, aclara.

Maria Corina Ramirez Hernandez relató un informe de mujeres indígenas embarazadas que fueron enviadas a casa desde el hospital después del parto, sin sus bebés. Les dijeron que los bebés habían muerto pero no habían cadáveres. Por el miedo a dar a luz en el hospital, las mujeres ahora lo hacen en otros lugares. Sin embargo, a los niños nacidos fuera de un hospital se les niegan certificados de nacimiento.

La fuerza para llevar a cabo este trabajo proviene en gran parte de su iglesia. Hernández estudia para ser pastor. “Mi iglesia ha pintado una imagen para mí, lo que me ha ayudado a no pensar en solo estar amenazada o asustada por lo que está sucediendo, sino en ver la gran imagen para ayudar a las mujeres y a ser sostenibles”.

Pidió a la Federación Luterana Mundial que siguiera planteando la cuestión del abuso y la explotación en la mesa de la ONU. Denuncia que el gobierno de Guatemala presenta estadísticas inexactas sobre los mayas y otros pueblos indígenas.

“La Iglesia de Bolivia está situada en un 60 % en las áreas rurales e integrada por indígenas. Suele preguntarse por qué la gente está fuera de la ciudad”, indicó el reverendo Asila Flores al frente de la Iglesia Luterana Boliviana.

Esa realidad, que es parte de la Iglesia, es entendida como un llamado a servir. “La oportunidad de servir está en los lugares más vulnerables y los más vulnerables están en las zonas desplazadas del país”, dijo.

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