El líder budista Daisaku Ikeda exige derechos humanos para afrontar problemas globales

El filósofo budista Daisaku Ikeda, presidente de la Soka Gakkai Internacional, ha publicado su propuesta de paz anual titulada “Hacia una era de derechos humanos: construir un movimiento del pueblo”.

Ikeda celebra la adopción del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares, el pasado mes de julio de 2017, como un punto de inflexión en la historia mundial de los esfuerzos por lograr la paz y el desarme, enfatizando que, mientras existan armas nucleares, un mundo de paz y derechos humanos seguirá siendo difícil de alcanzar. Ikeda describe las estrategias para obtener el apoyo al Tratado por parte de los Estados poseedores de armas nucleares y de los Estados dependientes de armas nucleares.

En particular, Ikeda hace un llamamiento a Japón para que declare su disposición a considerar formar parte del Tratado: “Habiendo experimentado la realidad de las armas nucleares, Japón no puede apartarse de su responsabilidad moral”. También subraya la necesidad de no olvidar nunca el espíritu de los hibakusha, -víctimas de la bomba atómica-, que desempeñaron un papel crucial conjuntamente con la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares  para la redacción y aprobación del Tratado, esfuerzos que han sido reconocidos con la concesión del Premio Nobel de la Paz en 2017.

El mensaje principal de esta 36ª propuesta de Ikeda se condensa en que un enfoque centrado en los derechos humanos como la clave para resolver los problemas mundiales, entre los que se incluye la amenaza nuclear. En este año que marca el 70.º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, enfatiza la necesidad de poner el foco en la vida y en la dignidad de cada persona, en el hecho de que cada ser humano es intrínsecamente precioso e irremplazable.

Ikeda cita a los hibakusha y su determinación de que nadie más debería sufrir lo que ellos han soportado, como ejemplo de un espíritu basado en los derechos humanos. “El ideal del derecho internacional basado en derechos humanos es la búsqueda de la protección de la vida y de la dignidad de cada individuo, una búsqueda en la que las armas nucleares ya no tienen razón de ser”

Ikeda enfatiza el poder de la educación en derechos humanos para superar las divisiones sociales, afirmando que su verdadero significado reside en hacer resurgir nuestro deseo de percibir en aquellos que son diferentes a nosotros nuestra humanidad compartida. Propone que los jóvenes sean la prioridad de la cuarta fase del Programa Mundial de Educación en Derechos Humanos de la ONU, cuyo comienzo se anuncia para el año 2020.

De la lectura de la propuesta se desprende la preocupación por las vidas y los derechos humanos de los refugiados y los migrantes frente a la discriminación. Ikeda pide la concentración de esfuerzos que garanticen el acceso a la educación de los niños refugiados y migrantes, en particular de aquellos que permanecen separados de sus familias.

Al instar a un mayor progreso hacia el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Ikeda propone profundizar la cooperación entre China y Japón, cooperación que podría tomar forma en una red de gobierno local para la acción climática.

Asimismo, identifica la igualdad de género como esencial para el logro de los ODS, declarando: “La igualdad de género y el empoderamiento no deben considerarse como un elemento más de los ODS, sino que deben reconocerse como factores clave para acelerar el progreso hacia el logro de todo el espectro de objetivos”.

Finalmente, Ikeda propone una década internacional de la ONU para el empoderamiento de las mujeres entre 2020 y 2030, año señalado para el logro de los ODS.

La Soka Gakkai International (SGI) es una red budista de base con 12 millones de miembros en todo el mundo que promueve el budismo humanista y la paz. El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, publica cada enero de cada año dese 1983 propuestas de paz que ofrecen una perspectiva budista y soluciones a los problemas globales.

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