Edgar Lizarazu Shiosaky, el artista boliviano del vino

Edgar Lizarazu Shiosaky, el artista boliviano del vino. Nació en 1963. Shiosaky pasó su juventud viviendo y trabajando en el país . Pero se mudó al Japón natal de sus padres en 2001. Estudió la carrera de diseñador gráfico. No fue sino hasta 2011 que descubrió un uso secundario para el vino tinto. Merlot, Cabernet, Shiraz y Malbec producen tonos púrpura profundo. Mientras que los tonos anaranjados quemados se extraen de Tempranillo y Sangiovese.

Edgar Lizarazu Shiosaky

“En su forma pura es tan fluido que es casi imposible de controlar”, explica Edgar Lizarazu Shiosaky. Expuso sus trabajos en la Feria del Vino de Londres. Para él fue una de las mejores exposiciones en su vida. Edgar no cree en ajustarse a la tradición cuando se trata de materiales.

Su obsesión actual es el vino tinto. Puede que sea demasiado liviano para usar como pintura ordinaria, pero el artista solo necesita el pigmento; derivados de la piel de la uva. Según su enfoque es la mejor herramienta para “reflejar la belleza de las uvas y crear arte realmente hermoso”.

El mundo del vino a menudo predica el impacto del clima y la composición del suelo, el terruño, sobre el sabor y la textura de un vino varietal, pero el trabajo del artista también varía de una uva a otra. Y de una región a otra.

Edgar Lizarazu Shiosaky, arte orgánico

“El estudio de las variedades de uva y los diferentes tonos resultantes aseguran resultados interminables”, dijo. “Un Cabernet de Francia brillará de manera tan diferente a un Cabernet de Chile que es imposible discernir que se ha utilizado la misma variedad de uva”, sostiene.

Para Edgar Lizarazu Shiosaky las complejidades de los vinos tintos producidos en cualquier parte del mundo se muestran mejor en un lienzo. La oxidación, dijo, profundiza los pigmentos, lo que significa que incluso después de que se completen, sus obras de arte continúan madurando con el paso del tiempo.

Si bien la mayoría de sus trabajos se centran en paisajes o personas, algunos se enfocan en el elemento clave en sí. “Cada día es un experimento: probar diferentes técnicas para eliminar mejor los elementos innecesarios y extraer la verdadera belleza de los pigmentos que contiene”.

El trabajo de Shiosaky lo ha llevado a eventos en todo el mundo, tanto en el comercio de bebidas como en su periferia. Hoy vuelve al Reino Unido con un puesto en el Hampton Court Palace Flower Show, donde forma equipo con Santa Rita Estates para mostrar a los invitados cómo sus piezas cobran vida. Por esos días se traslada a Dorset para otro festival de vino .

En 2017 se mudó al Reino Unido y dijo que está “disfrutando de paisajes inspiradores, cielos nocturnos y el amor británico por el vino”.

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