Cazadores furtivos de China en Bolivia amenazan vida de jaguares

Cazadores furtivos de China en Bolivia amenazan vida de jaguares. Inmigrantes chinos en Bolivia han establecido tráfico de caninos de jaguares. Este comercio ilegal en Bolivia amenaza una población de varios miles de felinos. La especie está clasificada como vulnerable.

Cazadores furtivos

En Bolivia, el interés chino en los caninos de jaguar amenaza a la especie. Li Ming y Yin Lan, de origen chino y nacionalizados bolivianos fueron arrestados en febrero pasado. En su casa de Santa Cruz de la Sierra encontraron 185 caninos y tres pieles de jaguares. la caza de estos animales está prohibida.

Primero fueron puestos en prisión preventiva. Aunque la pareja fue liberada a mediados de mayo. El 11 de julio, su audiencia fue suspendida por tercera vez. Esto ha enojado a los defensores del medio ambiente que consideran que la justicia es demasiado lenta.

Para obtener 185 caninos de jaguar implica la muerte de al menos 50 animales. La población de estos felinos en Bolivia se estima en alrededor de 7.000. Mientras que en el planeta habitan 64.000 ejemplares. Los caninos de los jaguares se compran por alrededor de 200 euros en Bolivia y pueden llegar a venderse diez veces más una vez en China.

Jaguares en China

Los caninos se usan allí para hacer joyas. Pero estos felinos también son cazados por su piel. Sin embargo también tiene valor su cráneo, sus garras e incluso sus testículos, ya que aseguran tienen virtudes afrodisíacas.

Las autoridades bolivianas se dieron cuenta de este floreciente comercio en 2014. E intentan establecer un vínculo directo entre este tráfico y el aumento en el número de chinos en el territorio. Hoy se estima que hay 10 mil oriundos de China, en comparación con los 800 registrados en 2014.

La mayoría de los paquetes interceptados por las aduanas, que contienen colmillos de jaguares en particular, están destinados a China. Desde el pasado mes de enero, sin embargo, China finalmente ha declarado el comercio ilegal de marfil, que incluye los colmillos de los felinos.

Es el propio Ministro de Medio Ambiente quien dijo: Desde 2008, de los 82 juicios realizados por tráfico de biodiversidad, solo diez terminaron en una condena. En el departamento de Beni, por ejemplo, tan grande como casi el Reino Unido, solo hay dos policías exclusivamente responsables de la lucha contra el tráfico de animales.

Y apenas tienen 50 en todo el país. En las regiones, donde el tráfico es intenso, no es raro escuchar los anuncios de radio que ofrecen sin dificultad la compra de colmillos de jaguares.

 

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