Adela Zamudio, la poeta lideró el primer movimiento feminista de Bolivia

Adela Zamudio, la poeta lideró el primer movimiento feminista de Bolivia. Es considerada una de las mejores exponentes de escritura de todos los tiempos. Nació en 1854, en Cochabamba, en una de las familias ricas. Bajo la tutela de su padre publicó su primer poema a los 15 años. Y se convirtió en directora de una escuela secundaria de niñas mientras promovía los derechos de las mujeres en todo el país. Nunca abandonó sus ideas, así como tampoco su producción literaria.

Adela Zamudio

Zamudio se enfrentó al poder dominante y a la cultura hegemónica de su tiempo. Resultaba por lo menos inaudito en ese momento. La voz de Adela Zamudio no era religiosa. Y en cambio escribía poemas de naturaleza intelectual con trasfondos románticos. En ellos cruzaba temas como las luchas de la sociedad boliviana, la revolución y el rechazo de la religión.

La mayor parte de sus obras encontró libertad en el seudónimo. El suyo y en el cual sus textos fueron publicadas, fue Soledad. El psicologismo a mano diría que fue un tributo a su condición de predicadora en el desierto.

En virtud de su avanzada ideología sobre el feminismo su cumpleaños, registrado el 11 de octubre, ha sido designado como el Día de la Mujer Boliviana.

Sus obras son variadas en el género cuento, ensayo y poesía. Se presenta uno de sus exponentes en el último de ellos. Por el contexto de su tiempo y de su hora, vale detenerse en sus reflexiones.

Los recurrentes mesiánicos en Bolivia y América Latina anuncian descubrimientos ya descubiertos, políticas innovadoras que ya fueron pensadas. Y es el caso de la producción de Adela Zamudio, anticipatoria y lúcida en momentos realmente difíciles para el pensamiento disruptivo.

Nacer hombre

¡Cuánto trabajo ella pasa
Por corregir la torpeza
De su esposo, y en la casa,
(Permitidme que me asombre).
Tan inepto como fatuo,
Sigue él siendo la cabeza,
Porque es hombre!

Si algunos versos escribe,
De alguno esos versos son,
Que ella sólo los suscribe.
(Permitidme que me asombre.)
Si ese alguno no es poeta,
¿Por qué tal suposición?
—Porque es hombre.

Una mujer superior
En elecciones no vota,
Y vota el pillo peor.
(Permitidme que me asombre).
Con tal que aprenda a firmar
Puede votar un idiota
Porque es hombre.

El se abate y bebe o juega.
En un revés de la suerte:
Ella sufre, lucha y ruega.
(Permitidme que me asombre.)
Que a ella se llame el “ser débil”
Y a él se le llame el “ser fuerte”.
Porque es hombre.

Ella debe perdonar
Siéndole su esposo infiel;
Pero él se puede vengar.
(Permitidme que me asombre.)
En un caso semejante
Hasta puede matar él,
¡Porque es hombre!

¡Oh, mortal privilegiado,
Que de perfecto y cabal
Gozas seguro renombre!
En todo caso, para esto,
Te ha bastado
Nacer hombre.

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